
SUEÑO DEL 02 – 11 – 2014
Sonaban las campanas de la iglesia de mi pueblo sin parar (el cura es muy cansino y siempre las hace sonar durante mucho tiempo) y fui alli a decirle al cura que parase de una vez. Entré y antes de hablar con el cura me santigüé con el agua bendita de la pila (soy ateo en el mundo real, lo cual carecia de logica en el sueño). Entró entonces un tipo en la iglesia y comenzó a gritarle al cura, dijo varias cosas entre las que solo recuerdo que "no viviamos en una republica" para acabar diciendo que "no tocase las putas campanas más". Aplaudí al tipo. Entonces el cura alzando sus brazos exclamó: "¡Esta es la casa de Dios!" y una anciana sentada cerca del hombre que habia entrado insultó a dicho hombre. Me fui a mi casa y le conté lo sucedido a mi hermana.
Luego me encontraba sentado en un banco de una plaza con mi hermano y Maria Jose Cassillas "Mashkara". Llegaron dos chavalas, una de ella se abrazó a mi espalda y dijo que tenia el pelo estropeado, le dije que el de mi hermano estaba peor pero ella dijo que no. Me fije en que las manos de la chica que me abrazaba por detrás tenian una pelicula verdosa en la piel y muchas piedrecitas grises y blancas clavadas en el dorso de las mismas. Le pregunté por ello y me dijeron ambas que se habian caido en el barro. Comencé a quitarle algunas piedrecitas y la chica me dijo que no lo hiciera, que se podia hacer daño al quitarlas y que se las quitaria suavemente con un estropajo cuando llegase a su casa. Maria Jose dijo que si usaba un estropajo no habia diferencia a quitarselas sin más.
Se acercaron a nosotros un par de policias, uno tendria ventipocos y el otro unos diez años mas, el que era mayor tenia perilla. Le preguntaron a las dos chicas si habian consumido drogas. Ambas lo negaron. Luego les preguntaron si las habian comprado y su respuesta fue igual. Los dos policias no se dieron por vencidos y siguieron con las preguntas sobre drogas no dispuestos a irse sin una confesión.
Al final despues de mucho insistir en vano, el que era mas joven intentó meter mano a una de las chicas y yo le di un golpe en el pecho para apartarlo. Escuché a alguien gritando y vi llegar a un tercer policia. Le dije que aquellos dos policias estaban acosando a las dos chavalas y el policia me dijo que lo sabia y que venia tras ellos para detenerlos. Cuando se los hubo llevado las chicas se despidieron y se fueron. Pensé que ni siquiera habia sabido sus nombres y que ya no volveria a saber más de ellas, y que como solo les habia dicho que me llamaban Simon tampoco con esa poca información podrian encontrarme ellas a mi en Internet.
Maria Jose se fue también. Mi hermano y yo nos fuimos en coche, él al volante (no conduce en el mundo real). Conducia muy deprisa, me contó que habia visto no hace mucho a un coche en la azotea de un edificio. Llegamos a una calle que bajaba mucho de modo que se podian ver las azoteas de algunos edificios, se salió de la carretera y aceleró por la azotea de uno de dichos edificios que tenia un monticulo de arena y cosas de construccion. Por la velocidad perdió el control del coche y saltamos a otra azotea, derrapó intentando evitar que nos cayeramos por el borde de la misma. Abri la puerta del coche y le dije que saltaramos antes de que nos mataramos pero él dio otro volantazo que hizo que el coche girase, mi corazón se aceleró al ver mi muerte inminente, pero finalmente tras otro volantazo más consiguió que el coche no cayese. Salimos y suspiramos aliviados. Un obrero con bigote se acercó y se ofreció a ayudarnos a bajar el coche de alli. Por un lado del edificio la azotea solo quedaba a metro y medio del suelo, el obrero levantó él solo el coche y lo bajó por ahi. Se lo agradecimos pero igualmente preferimos irnos a pie a la estacion de autobuses e ir en autobus de regreso a casa. Una vez llegamos a casa le conté a mis padres todo lo sucedido.
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