Alzo la mirada del libro y se encuentra con la tuya.
Aguantarla más de un segundo siempre me costó,
pero tras apartarla un momento te vuelvo a mirar
y ahi sigue la tuya, desafiante, observandome cual si
quisieras memorizar mi rostro hasta el ultimo detalle.
Basta, no me mires, tan solo soy un perdedor,
alguien que se aparta del camino casi siempre por temor.
Aun asi sigues mirando, hipnotizada o que se yo.
Es tarde y debo irme. Deberia decirte algo,
pero las palabras me traicionan y es la hora de partir.
Doy la media vuelta y me alejo ya de ti.
Algún dia dichas palabras estaran a mi favor,
rompiendo mi frio silencio con un poco de calor.
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