
Cruzando el mar del iris
sin perderme en la retina,
navegando con viento en popa
mientras surco tu pupila.
El color es muy intenso,
ya me acerco al cristalino,
entonces me paro y pienso,
decidiendo mi destino.
Tras cruzar un mar de olas
y con la zonula enfrentarme
llego por fin a una zona
donde puedo relajarme.
Me tumbo sobre la popa
recibiendo una bella luz
que atraviesa la cornea
que funciona cual tragaluz.
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