
- Pues entonces ya conocerás a un buen chico algún día.
- Solo desearía conocer a uno que fuese un ser humano. - dijo la chica.
- A veces es difícil pensar en que realmente existan humanos... – dijo Wilbo sentándose a su lado - Creo que se extinguieron, hace tanto, tanto tiempo, que da miedo.
- ¿Por qué dices eso? – le preguntó ella mientras Beatriz se cruzaba de brazos.
- Porque le dije al robot que era un robot y me contestó: "Buenos días, ¿En que puedo atenderle?"
La chica lo miró extrañada. Le pareció que aquel chico estaba loco.
- Creo que no te entiendo... – le dijo unos segundos después.
- Lo se. – rió él tocándole levemente la punta de la nariz con el dedo índice de su mano derecha.
La sonrió y ella se sorprendió a si misma devolviéndosela.
- Cuesta resistirse a su sonrisa, ¿cierto? – le susurró Beatriz al oído y la chica se volvió boquiabierta hacia ella. Luego miró de nuevo a Wilbo.
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