
Eran las 8 de la mañana y aun no
teniamos ninguna pista sobre los
Alces desaparecidos la noche anterior.
Mi compañero Ringo y yo recorriamos
las calles vacias del pueblo fantasma
de Manguz. Andabamos uno junto al
otro sin decir una palabra, observandolo
todo y buscando algo fuera de lugar
que nos encaminara a una pista.
Ringo se detuvo en mitad de una calle
y tras inspeccionar el suelo dijo:
- Aqui, amigo mio, he encontrado algo.
Me acerqué y vi unas pequeñas gotas
de un liquido rojizo algo desvanecido
ya por la lluvia de la mañana.
- Que es? - pregunté.
Ringo me miro a los ojos, como siempre
hacia cuando habia descubierto algo,
luego volvió su vista a aquel liquido rojizo.
- Eso amigo, es sangre de Alce.
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