Sueño que tuve esta noche!
Desde la terraza de mi cuarto se veía un recinto sin vegetación delimitado por una valla metálica blanca. Dentro de dicho recinto había un escenario y alguien dijo que iban a tocar Van Halen. Vimos subir al escenario a un tipo con melenas rubias que se puso a hacer pruebas de sonido con el micrófono, al mismo tiempo vimos que habían preparado un juego de espejos y se reflejaba a si mismo en un espejo en el que media 15 metros. Reparé en que a mi izquierda sentada en el suelo de la terraza estaba Zahira, le dije que mi hermano y yo nos iríamos en breve pero que si quería ver el concierto de Van Halen podía quedarse. Me miró un par de segundos y volvió a mirar hacia el escenario. Me fui de la terraza un momento y cuando volví, mi hermano estaba hablando con Zahira, al verme llegar se incorporó y se apoyó en la barandilla, decidí apoyarme también en ella a su lado. La barandilla de la terraza que estaba compuesta por barras de metal horizontales. De repente se salieron de eje dos de dichas barras, las agarramos a tiempo y a pesar de que pesaban mucho conseguimos con algo de esfuerzo volver a meterlas en su sitio.
Poco después, pasó algo que no recuerdo por lo cual varias personas se asustaron y fueron a buscar un lugar donde esconderse. Mi hermano se acercó a un sitio que tenia maleza alta con intención de esconderse allí, de pronto surgió una mujer de la maleza y me dio un buen susto. Pensé que si ese era el lugar donde iba a esconderse esa mujer era mejor buscar otro sitio y decidí volver a mi casa.
En una habitación con un gran ventanal (y que creo recordar había una lavadora) me encontré de nuevo a Zahira, estaba sentada en el suelo de nuevo, vestida tan solo con una camiseta blanca y unas bragas negras, tenia las piernas recogidas y los brazos alrededor de sus rodillas, miraba hacia el ventanal con aire distraído. Saqué mi cámara de fotos y le hice una foto. Me miró y se incorporó. Me acerqué a ella y se escabulló rápidamente de la habitación. Llegó mi hermano con dos cajas de juegos (uno de ellos era el Monopoly) y me dijo que teníamos que irnos ya a coger el autobús así que nos fuimos de la casa.
De camino a la parada (cargando ahora yo con las dos cajas de juegos) vimos a tres chicas que corrían hacia la misma, vimos en el reloj del ayuntamiento del pueblo que la aguja del minutero apuntaba al 4 y el autobús solía pasar entre los 20 y 25 minutos de cada hora así que también echamos a correr.
En la parada de autobús había unas ocho o nueve personas, uno de ellos era un cincuentón con cara de mala uva y el pelo canoso que sacó una navaja y nos dijo a los presentes que le diéramos todo lo que tuviéramos. Mi hermano (más chulo que nadie) sacó un revolver y le apuntó sin decir nada. El tipo le miró sin sorprenderse y sacó también una pistola. Vi en el suelo una botella de cristal de cocacola y la recogí, le dije que aunque nos disparara me daría tiempo a rompérsela en la cara y que quedaría desfigurado para siempre. Antes de que el tipo pudiese intentar hacer nada, llegó el autobús y subimos a este dejándole solo en la parada. Me di cuenta de que me había dejado una caja atrás y ahora solo tenia la del Monopoly. En el autobús viajaban dos mujeres que habían estado antes en la parada y que por lo visto eran amigas del cincuentón así que les desee lo peor por ser amigas de semejante anormal.
Más tarde llegamos mi hermano y yo a un bar con toques egipcios llamado “Bail to Pain” (o algo así) donde nos encontramos con mi padre. Este pidió al camarero un café y un chocolate caliente, cuando le sirvieron las dos tazas, echó la de chocolate caliente en la de café y empezó a bebérselo. También le pregunto a un tipo que estaba allí (que por lo visto era taxista) por el estado de un tipo que el día anterior había tenido un accidente, el taxista le dijo que estaba mejor pero que le quedarían secuelas para toda la vida. En un butacón apoyado en la pared estaba sentado el cincuentón que nos miró con furia, luego se levantó y se fue del bar.
Después fui con mi hermano a un restaurante donde nos encontramos con una chica sorda que según mi hermano era una chica que tenia interés en mi. Me acerqué a hablar con ella y empezó a alejarse. Traté de hablarle pero al intentarlo solo repetí una y otra vez “Oh, papa, oh, papa”. Un hombre que estaba sentado a una mesa se identificó como el padre de la chica y me dijo que dejara de decir esa estupidez.
La chica se fue y la seguí hasta un cuarto muy similar al cuarto en el que había hecho la foto a Zahira, estaba con la espalda apoyada en una pared y había un par de chavales allí a los que les dije que se fueran. Una vez se fueron me acerqué a la chica diciéndole que dejara de huir que solo quería hablar. La chica me besó y luego se tumbó en el suelo a la vez que yo me agachaba a su lado. Entró entonces en la sala el cincuentón (que llevaba su pistola de nuevo) y yo le di un portazo en las narices. Le pedí un arma a la chica que me miró sin comprenderme, vi entonces un hacha pequeña colgada en la pared y me hice con ella.
Salí del cuarto dispuesto a hacer frente al cincuentón pero ya no estaba. Miré por el pasillo y se abrió una puerta, ante mi apareció un señor mayor vestido de chaqueta con un bombín que me dio los buenos días y se fue por otra puerta. Entonces de una esquina apareció el cincuentón y le di con el hacha pequeña en un hombro, el tipo retrocedió y le perseguí. Acabé dándole un golpe en la cabeza y dejándole inconsciente. Luego me largué del lugar.
Llegué a un cruce de carreteras donde unos tipos estaban simulando un atraco, mi hermano llegó en un coche y se unió a la teatrada empuñando su revolver. Un coche de policía pasó por allí y todos se asustaron. Subimos al coche de mi hermano poniéndome yo al volante y él en el asiento de copiloto. Arranqué y nos fuimos en dirección contraria a la que se había ido el policía. Recordé que no sabia conducir y llevé el coche dando tumbos mientras pasábamos por un par de rotondas.
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